domingo, 28 de julio de 2013


ACEPTACIÓN



Amo y acepto a los demás, y me acepto a mí mismo.
Las personas tienen diferentes formas y tamaños, y cada una posee sus propios valores, ideas y costumbres. Mas cada ser humano es una creación única de Dios con belleza interna y potencial divino. Aunque las palabras y acciones de una persona a veces puedan oscurecer su naturaleza verdadera, ésta siempre está visible a los ojos del amor.

Yo también soy una luz única en el mundo: una luz encendida por el Espíritu y alimentada por Su amor en mí. Nada puede extinguir mi luz. Cuando los retos surgen, los acepto como escalones hacia una mayor conciencia del viaje de mi alma y del poder de Dios en mí. Cada uno de nosotros es único, digno de amor y merecedor de bien.




Fuente: El Tren de la Vida.

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